Misiones parroquiales

NUESTRA MISIÓN EN PERÚ

PARROQUIA  SAN   MIGUEL   ARCÁNGEL   DE   FUENCARRAL

No hay estado de ánimo en la vida más satisfactorio para el alma que sentirse amado. El AMOR guarda muchas aristas que, amalgamándose paulatinamente pueden llevarnos a alcanzar la plenitud como seres humanos. Una de sus caras menos expuestas es el amar al menesteroso; a aquél que carece, no solo de de pan, ropa o cualquier necesidad material sino principalmente de AMOR.

Con esta premisa, junto con el ánimo a tope de algunos de nuestros feligreses que, guiados por el espíritu evangelizador del Señor, e intentando ser sus instrumentos, hemos iniciado hace ya  5 años nuestra misión en tierras andinas, específicamente en Ica-Perú. La decisión la tomamos al darnos por enterados de la grave situación de sus  pobladores tras el devastador terremoto de 7.9 ° en la escala de Richter que los azotó el 15 de Agosto del 2007; con  593 muertes, 48.208 viviendas destruidas, 45.500 inhabitables y 45. 813 afectadas . Decidimos entonces iniciar en Chincha (distrito del departamento de Ica) donde pudimos reconocer sus  necesidades urgentísimas tanto en el plano material (muchas de las cuales distan mucho de haber sido resueltas) como en el espiritual.

Teníamos que ponernos manos a la obra y así lo hicimos, dirigiéndonos al lugar de los hechos para enterarnos de primera mano sobre la veracidad de las circunstancias y empezar a planificar nuestra labor. Nuestra misión en Perú consiste en el trabajo de voluntariado en la Parroquia de “Nuestra Señora de Fátima” (Catequesis, visitas a hogares, atención psicológica, etc.), en el Hogar de Ancianos “Santa Ana y San Joaquín” (atención espiritual, lavar y ayudar a comer a los ancianos, etc.), y un Hogar de niñas ultrajadas. Con dichas instituciones elaboramos jornadas diarias que incluyen: Celebración de la Eucaristía, Charlas motivacionales para jóvenes, apoyo a niños becados del Colegio Parroquial, visita a enfermos (muchos de ellos terminales), convivencia y asistencia a ancianos, apoyo a comedores populares.

Actualmente tenemos en proyecto la asistencia a familias damnificadas en situación de pobreza extrema con casas prefabricadas; están habitando chabolas de plásticos o cañas, donde se enferman inevitablemente por las inclemencias del clima principalmente niños y ancianos. También son 20 ancianos con minusvalía que requieren sillas de ruedas.

La experiencia ganada al convivir con esta realidad, y el conocer sus carencias aún tangibles a pesar del largo tiempo transcurrido desde ese desastre climatológico, nos ha motivado a perseverar, siempre intentando ver en el rostro de cada ser necesitado, el rostro transfigurado de Cristo…. de cada anciano, cada pobre… Cada ser menoscabado en sus derechos básicos de vida por la misma sociedad para la cual son inexistentes, intentado mitigar un poco su dolor, teniendo en mente la frase de Jesús: “Os aseguro que, cada vez que disteis de comer al hambriento, de beber al sediento, cuando disteis techo a quien no lo tiene, lo hicisteis conmigo”.

chincha